Strabon: Programa de cooperación científica y técnica
STRABON, Sistema de información multilingüe y multimedia para el patrimonio cultural y el turismo euro-mediterráneo, se concreta como una plataforma metodológica y tecnológica de edición digital disponible en Internet en el sitio www.strabon.org.
En el marco de la iniciativa EUMEDIS lanzada en 2002 por la Comisión Europea, la Fondation Maison des Sciences de l'Homme de París reunió a un consorcio compuesto por ministerios, instituciones, universidades o empresas privadas para desarrollar un “Sistema de información multilingüe y multimedia sobre el patrimonio cultural y el turismo euro-mediterráneo”.
STRABON es un programa de cooperación científica y técnica entre los países de la costa norte y las costas sur y oriental del Mediterráneo. El programa tiene por objeto reducir, en el campo de la explotación de las nuevas tecnologías de la información, la brecha en términos de conocimientos, habilidades y experiencias que aumenta cada día entre los países del Norte y los del Sur.
El principal objetivo de STRABON es permitir a los países del contorno del Mediterráneo unir sus fuerzas para expresar su identidad mediante la valorización de su patrimonio y su cultura en la Red mundial.
Diversidad cultural, reconciliación con su propio pasado
El patrimonio se refiere al pasado, pero vive en el presente. Lo utilizamos para construir nuestras identidades individuales y colectivas. Por ende, somos responsables de él. Podemos, si queremos, conservarlo, hacerlo vivir, volverlo accesible, utilizarlo en una política cultural que le permita a cada país y a cada cultura del contorno del Mediterráneo reconciliarse con su propio pasado. El aprendizaje de la diversidad cultural y, por supuesto, el respeto y la comprensión de los demás como de sí mismo son una de las claves del programa Strabon.
Los recursos que el conjunto de los socios del programa Strabon tratan de poner en valor representan un bien propio, único e inalienable para cada uno de los países del consorcio, pues se trata de elementos de su patrimonio cultural, natural, del medio ambiente, artístico, artesanal, histórico...
La dimensión ética de este enfoque se basa, ante todo, en el hecho que afirma la imposibilidad de reclamar la propiedad de los recursos del patrimonio que, a todas luces, son inalienables y, por tanto, sólo pueden ser compartidos bajo unos criterios de equidad.
El reconocimiento del patrimonio cultural, la creación de una política necesaria para su valorización y conservación son condiciones previas, necesarias e indispensables para el surgimiento de un turismo ético.
El conjunto indisociable de los testimonios patrimoniales que fundan la historia y la identidad de un país se traducen en un legado constituido por bienes culturales materiales e inmateriales, cuya transmisión ha tejido un vínculo entre las generaciones pasadas y presentes.
La identidad de un país es tanto más sólida cuando el patrimonio cultural se considera socialmente como un legado que las generaciones pasadas y presentes se transmiten o se transmitirán.
Por estas razones, el bien patrimonial no se presta a una apropiación por parte de un individuo o un grupo de interés. Es por naturaleza un bien común y debe estar orientado hacia una administración solidaria y sincera, bajo la perspectiva de una economía sostenible y justa.
Jean-Luc LORY, (CNRS/FMSH-DEVAR) 2002






