Estrategias tradicionales
El CID es ante todo un actor del mercado del libro y cumple con todas las funciones de difusión y distribución. Para responder de manera óptima a los pedidos de las librerías, el centro dispone de una reserva reguladora de aproximadamente 8.000 referencias de su catálogo.
Las órdenes son tratadas el mismo día en que se reciben, y se facturan por medio de un programa de gestión comercial conectado a la red Dilicom, la cual presta un servicio de transmisión de pedidos ampliamente utilizado por los libreros. Luego, los pedidos son dirigidos hacia los diferentes clientes según sus indicaciones: puestos en el punto de venta por mensajería, enviados por correo o entregados a través de las grandes plataformas logísticas: Prisme, Fnac Palaiseau, etc.
El CID garantiza de esta manera un servicio rápido y oportuno y condiciones comerciales ventajosas (descuento hasta del 30%, posibilidad de devolución).
Equipos conformados por dos representantes visitan una red de unos 150 puntos de venta, localizados tanto en Francia como en los países vecinos, incluyendo librerías universitarias, librerías generales, librerías especializadas en diferentes campos (arqueología, mundo árabe, ciencias sociales, etc.), agencias de venta por correspondencia y grandes almacenes de multimedia, entre otros.
A parte de algunas librerías parisinas que son visitadas cada mes, los demás puntos de venta son visitados por nuestros representantes tres o cuatro veces al año. Los clientes también están siendo informados permanentemente de las novedades por medio de correo electrónico o postal. Dichas listas de novedades son difundidas especialmente en las grandes bases de referencias como la Fnac o la librería electrónica Alapage.com





